Novela móvil de Aridani Rodríguez.

LA VIDA DE NELSON

   Ibiza, verano de 2005.

  Un grupo de tres amigos trabajaba para una discográfica llamada: “Brutal Sound”. Era un grupo perfecto, formado por Hugo, Joan y Nelson; todos productores menos Nelson, que era productor y dj, “El Dios de Ibiza”.

  Por otro lado estaba Eric, representante de la discográfica; un tipo duro, con carácter, al que le gustaba que las cosas salieran siempre bien.

  Era una vida de fantasía, siempre rodeados de lujos y gente importante; los mejores coches, hoteles, mujeres, alcohol, drogas, etc.   Nelson llegaba a las grandes salas de música aclamado por sus fans. Empezaba a pinchar y era como si la música se convirtiera en el paraíso para todos los oyentes. Era increíble tener la oportunidad de escucharle.

 Cuando terminaba su actuación, vendía tantas maquetas como se venden caramelos en la puerta de un colegio. La gente estaba encantada; incluso llegaron a tatuarse su nombre o su rostro.

  Un día, Nelson estaba en su casa viendo una película y notó que no oía bien; empezó a sacudirse los oídos y a subir el volumen del televisor; pero la cosa iba de mal en peor, se estaba quedando sordo. Por un momento quiso olvidar lo que estaba pasando, entró en el estudio y se puso manos a la obra con una nueva maqueta. Cuando llegaron sus compañeros de estudio y escucharon la nueva maqueta de Nelson, Joan le dijo:

-¡Pero Nelson, qué basura es esta!

-Suena bien ¿verdad?- dijo Nelson.

A lo que contestaron Joan y Hugo a la vez:

-¡Esto es una verdadera basura, Nelson! ¿Te pasa algo?

-No me pasa nada, estoy perfectamente -dijo Nelson.

-Pues habrá que repetirlo. Si Eric se entera, estamos metidos en un problema – respondió Hugo.

  Nelson quiso ocultar su secreto. Sabía que le costaría veinte mil euros la hora si dejaba de actuar, aparte de tener que dejar su gran pasión.

  Esa misma noche actuaba en “Space”, una de las mejores discotecas de la isla y, como era de esperar, fue todo un fracaso. Los halagos se convirtieron en insultos, y no vendió ni una sola maqueta: lo peor que le podría pasar a un dj como él.

  Al día siguiente, su representante, Eric, se presentó en casa de Nelson a primera hora.

-¡Nelson! ¡Me he enterado de lo mal que lo hiciste anoche!, ¿qué te pasa? -dijo Eric.

Y Nelson, excusándose y gritando, le dijo:

-¡Nada, colega!, eran los monitores y los cascos que estaban saturando.

-¡No me engañes, Nelson! Anoche no fuiste capaz de cuadrar ni un tema, y hablas como un viejo de ochenta años. ¡Te estás quedando sordo, Nelson! Un dj sordo no puede ser dj; así que estás despedido, lo siento.

  Se dio media vuelta y se fue.

  A Nelson no le quedó más remedio que reconocerlo. Decidió acudir al médico y escuchar lo que no quería oír:

-Nelson, el fuerte sonido continuo de las grandes salas te ha dañado el tímpano gravemente, y en menos de una semana estarás completamente sordo. No hay nada que pueda hacer por ti -dijo el médico.

  Nelson lo dio todo por perdido. Entró en un centro para sordos donde le enseñaban a leer los labios, y empezó a rehacer su vida. Conoció a una chica muy guapa que le ayudó muchísimo. Se llamaba Marta, incluso se enamoraron y empezaron a salir.

  A Marta le gustaba el “claqué”, y un día Nelson fue a ver una actuación de ella. Aunque no podía oír, se puso cómodo para disfrutar de la actuación de su novia tomando una copa de vino.

  Pasado un rato, desvió la vista hacia la copa para dar un trago, y se dio cuenta de que con cada taconazo que daba su novia en el suelo veía una vibración en su copa. Inmediatamente se percató de que no podía oír el sonido, pero podía verlo, podía sentirlo.

  Fue tanta la emoción que echó a correr hasta su propio estudio. Tumbó dos altavoces en el suelo, cada uno lo conectó a un plato diferente, se quitó el calzado y los calcetines, apoyó un pie en cada altavoz para sentir las vibraciones, pulsó el “play” y empezó a mezclar. A base de práctica verificó que lo estaba haciendo bastante bien, porque en la pantalla de su ordenador, las gráficas de una canción y otra cuadraban como dos gotas de agua.

Seguidamente grabó una maqueta a la que llamó “Ver y Sentir”. Se la entregó a su ex representante Eric, y este quedó alucinado. Era como si…siendo sordo fuera mejor que cuando no lo era; algo increíble para todos.

Ver y Sentir” fue todo un éxito, la mejor maqueta y la más vendida hasta la fecha, dedicada en especial a su querida novia, Marta.

  Finalmente, Nelson pudo seguir con su trayectoria como productor y dj, pero sin fantasías, sin drogas, sin alcohol, etc.

 Hoy en día está casado con Marta, tienen dos niñas preciosas y viven en Florida.

AUNQUE NO PUEDAS OÍR, PUEDES VER Y SENTIR”

                                                                                             Aridani Rodríguez Castellano – CEPA

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